Asignación de áreas forestales para la forestería comunitaria en las regiones forestales de Francisco Morazán, El Paraíso, Olancho, Yoro y en la Biosfera Río Plátano de Honduras

Contexto

Honduras es un país rico en recursos naturales y biodiversidad, sin embargo es uno de los países más pobres de América Latina y es considerado como uno de los países más altamente vulnerables del planeta en relación a las consecuencias del cambio climático global. Según el Mapa Forestal oficializado en el año 2014, el país aún está cubierto en un 48% de su territorio por bosques tropicales de hoja ancha y de bosque pinar. Según la “Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2015” de la FAO, en Honduras ha existido en los últimos 20 años una tasa de deforestación anual por encima del 2% de la superficie boscosa, lo que significa en números absolutos una pérdida por más de 100.000 has./año. 

En la parte nororiental del país, en los Departamentos de Olancho, Colón y Gracias a Dios, se encuentra una gran superficie de bosque latifoliado y de pino que compone junto con los bosques de Nicaragua el “corazón” del Corredor Ecológico Mesoamericano. Estos bosques tienen un valor estratégico para Honduras ya que a nivel global son un importante sumidero de CO2 y hábitat de biodiversidad. Alrededor de la mitad de estos bosques han pasado en los últimos años de la mano del Estado a Consejos Territoriales de los pueblos indígenas originarios que en la mayoría de los casos ya son dueños legítimos de estas tierras, amparándose en convenios internacionales firmados por el Estado de Honduras y en un Protocolo Biocultural del Pueblo Miskito. Las tierras comunitarias indígenas se manejan con su propia lógica, teniendo que buscar el Estado nuevas formas de manejo para fomentar la conservación y el uso sostenible de estos recursos.  

El Estado está representado en el sector forestal por el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF). Es el ente rector para liderar, normar y ejecutar el manejo sostenible de los recursos del bosque y de biodiversidad. El ICF está insertado a la estructura de la Secretaría de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas (MiAmbiente), que a su vez coordina la implementación de la Estrategia Nacional de Cambio Climático con otros sectores, como el agropecuario. Mientras que el ICF está presente a través de una estructura descentralizada (Regiones Forestales) en casi todo el país, MiAmbiente prácticamente solo actúa a través de las Unidades Municipales Ambientales (UMAs), cuya influencia real en el sector forestal y medio ambiente en zonas alejadas y marginales es muy limitada.

La propiedad del bosque en Honduras se divide entre el Estado, los Ejidos de los Municipios y la tenencia privada. Últimamente se agregó la figura de tierras comunitarias tituladas a favor de organizaciones de los pueblos indígenas. Corresponde a cada uno de los propietarios manejar sus recursos forestales según las prescripciones de la Ley Forestal de 2007. El Estado ha aprovechado durante muchos años los bosques de su propiedad o posesión a través de subastas públicas, donde se adjudicaba la madera a empresas madereras. A la vez, se creó el Sistema Social Forestal de forestería comunitaria, dando a comunidades locales organizadas el derecho de aprovechar el bosque nacional bajo contratos de usufructo o de manejo. El aprovechamiento del bosque no se extiende solamente a la madera, sino también a otros subproductos, sobre todo la resinación en bosques de pino.

Procedimiento

La forestería comunitaria se caracteriza por sus 3 pilares fundamentales: Manejo forestal sostenible, seguridad alimentaria y desdarrollo humano integrado. Debido a la terminación de la política pública de subasta del bosque en tierras nacionales, la forestería comunitaria actualmente es el instrumento principal del Estado para el manejo de sus bosques en el país. Según datos del ICF, antes de la implementación de CliFor alrededor del 450.000 hectáreas con 69 contratos eran manejados bajo esta modalidad, beneficiando a unos 3.500 socios de organizaciones agroforestales y sus familias. Actualmente, la superficie se ha incrementado a un total de 582.000 hectáreas con 93 contratos y alrededor de 5.300 socios y sus familias. El desafío principal consiste en que estos nuevos contratos de manejo se conviertan en beneficios económicos y sociales para las comunidades y conserven las bases de los recursos naturales y en especial del agua.

El modelo implementa un enfoque integral que incluye la agricultura sostenible y sistemas agroforestales y silvopastoriles, orientado a medidas específicas de adaptación e integrando la sostenibilidad social (la participación y la igualdad de derechos), la sostenibilidad económica (presencia en el mercado) y la sostenibilidad del medio ambiente (conservación de bosques y biodiversidad). Clifor incrementará el área bajo manejo forestal comunitario a por lo menos 1 million de hectáreas con al menos 30 contratos de manejo adicionales. A la vez se espera evitar la tala ilegal en las áreas bajo manejo, la disminución de los incendios forestales en los bosques de pino y la mejora de la situación alimentaria y económica de las mujeres.

Impacto

Con la firma de los contratos de manejo – usualmente por un período de 40 años - las comunidades organizadas adquieren los derechos de uso, pero también contraen obligaciones de manejo y protección del bosque. El uso del bosque del Estado implica el pago de unas tasas por los productos del bosque al ICF en calidad de dueño del recurso. Una fórmula parecida se aplica en el caso de contratos de manejo entre comunidades organizadas que aprovechan el bosque ejidal en propiedad de los municipios. Hasta la fecha, las grandes extensiones de bosque en propiedad comunitaria de organizaciones indígenas son tratados como propiedad privada, donde el Estado no interviene activamente en su manejo. Es necesario desarrollar un esquema de incentivos de parte del Estado a través del ICF, para motivar la conservación y el manejo sostenible de estos bosques a través de sus legítimos propietarios.    

En el periodo incial de CliFor se firmaron 25 contratos con 135,000 ha de áreas forestales asignadas en los años 2014 y 2015 que cuentan con sus respectivos planes de manejo forestal.

Lecciones aprendidas

La implementación del Programa Clifor se enmarca en un contexto local favorable hacia la forestería comunitaria ya que genera oportunidades de trabajo e ingresos para la población más marginada de la sociedad.

Los mayores desafios están relacionados:

  • Hacia el sanemiento legal de los territorios asignados para evitar conflictos por el derecho de propiedad privada en estos territorios
  • A la simplificación de los procesos de planificación (planes de manejo forestal, planes operativos, etc.) y mecanismo de aprobación
  • Con la integración de los diversos usos en los territorios asignados
  • Y la incertitumbre del mercado de la madera del pino y costos de producción
  • Apropriación del modelo de la forestería comunitaria por los actores locales vinculados en forma directa e indirecta como grupos de interés

Información general

Período de implementación
De 01/2014 hasta 01/2015
Experiencia realizada en el marco del proyecto Municipios
  • Yoro, Honduras

Clasificación

Países
  • Honduras
Áreas de trabajo
  • Biodiversidad
  • Clima
    • Adaptación al cambio climático
  • Bosques

Más información

Personas de referencia